El terreno se presenta como una oportunidad para dotar a Macul de un nuevo parque deportivo, concebido como un espacio de encuentro, actividad física e integración urbana. La propuesta se estructura a partir de dos elementos principales:
• El edificio principal, concebido como un volumen simple y transparente que, bajo la luz del día, permite revelar la actividad que alberga en su interior a través de una envolvente translúcida y liviana.
• Un patio deportivo de acceso, que invita a reconocer las actividades deportivas que ofrece el equipamiento y establece una relación directa con el parque existente a través de la calle Ramón Cruz.
El propósito arquitectónico radica en integrar este gran volumen transparente de manera armónica con su entorno y el tejido barrial, evitando irrumpir con una presencia excesiva en altura. Esta estrategia permite abordar adecuadamente las distintas escalas presentes en el contexto urbano y favorecer la incorporación de este nuevo equipamiento a la vida del barrio.
La gran cubierta que alberga el recinto de piscina y gimnasio se posa sobre el espacio mediante un gesto unitario y sutil, definido por la curvatura de su estructura. Las altas fachadas de material translúcido permiten que la mirada de visitantes y deportistas recorra visualmente la totalidad del recinto en sentido norte-sur, reforzando la percepción de amplitud y continuidad espacial.
El edificio se concibe como un volumen puro y reconocible, donde el tratamiento del terreno configura espacios capaces de acoger una diversidad de actividades deportivas sin perder la escala humana. Se generan áreas de permanencia destinadas al descanso, la contemplación y el encuentro, junto con espacios para el ejercicio y la recreación, así como lugares de sombra que invitan a una apropiación cotidiana y activa del conjunto.

