Para la realización de la primera sala de conciertos sinfónicos, se desarrolló, en cooperación con el ingeniero en telecomunicaciones y violinista profesional Gustavo Basso, un estudio acústico en paralelo al diseño arquitectónico de la sala. Este proceso permitió definir de manera estratégica sectores de absorción y reverberación, logrando una adecuada homogeneización de la respuesta acústica del recinto. En este contexto, la materialidad y el diseño de los revestimientos de la sala resultaron fundamentales, tanto para la generación de soluciones específicas orientadas a la captación y proyección del sonido como para la incorporación de superficies acústicamente reflectantes.
En el marco de una estrategia de regeneración urbana en el centro de la ciudad, el edificio no solo se concibe como un espacio accesible, puesto al servicio de sus usuarios y de la comunidad, sino que además contribuye a la puesta en valor, rescate y democratización del patrimonio. De este modo, reafirma la vocación pública y urbana de la Universidad de Chile, sirviendo como plataforma para el desarrollo de actividades culturales, educativas y de encuentro, e invitando a su ocupación y apropiación por parte de sus usuarios.

